Una
sociopatía compleja como la drogadependencia
requiere respuestas complejas.
La experiencia de la Provincia en el tratamiento
integral de la enfermedad llevó al desarrollo
de una estructura de abordaje particular, específica
y de avanzada. De características únicas
en Latinoamérica, la Red de Centros Provinciales
de Atención en Adicciones (CPA) se consolidó
como una respuesta cercana al usuario, abierta a
la comunidad, pública y gratuita.
Hoy son 189 los servicios que funcionan en la casi
totalidad de los distritos que componen el territorio
provincial. Desde consultorios externos hasta centros
de internación, la importancia de la capacidad
instalada radica más en el capital humano
y profesional de los especialistas, que en la forma
física o edilicia que define a un CPA.
Un rasgo típico de esta enfermedad es que
la mayor parte de la población que necesita
asistencia, no la pide. Fundamentalmente porque,
si consume drogas ilegales, esa población
se clandestiniza por el carácter jurídico
de la sustancia y, en el caso del alcohol u otras
sustancias legales, la extendida tolerancia social
frente al abuso o al uso indebido hace que se tenga
una baja percepción de enfermedad por parte
del paciente y su entorno. En cualquier caso el
resultado es el mismo: la población enferma
no pide ayuda.
Por esa razón se crearon y desarrollaron
dispositivos de atención con esquemas terapéuticos
absolutamente innovadores. La red puede operar en
un consultorio de una sala de primeros auxilios
o en una parroquia de barrio, donde lo que se busca
es captar precozmente la demanda local mediante
actores comunitarios creíbles como los grupos
de autoayuda o los operadores de calle; también
puede prestar servicios en un CPA o un centro de
internación de alta complejidad, donde la
rutina es mucho más estricta, incluye cuidados
intensivos y farmacológicos, procesos bien
delineados y hasta un período de reincersión
social. Todo depende de las características
del paciente y de su diagnóstico.
La estrategia aplicada a los CPA en la actualidad
se orienta, en primer lugar, a desarrollar formas
creativas de captación de pacientes, a través
de una mayor visibilidad y presencia del servicio
en el resto de las redes sociales de una comunidad.
En segundo lugar, se exigen actitudes de revisión
y análisis contínuos sobre la calidad
de las prestaciones.
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